Manzana
Fruta
- Edad sugerida
- 6 meses
- Rico en hierro
- No
- Alérgeno común
- No

Advertencia
La manzana cruda es uno de los principales riesgos de atragantamiento para niños(as) menores de 3 años. Sigue leyendo para aprender más sobre cómo servirla de forma segura a los bebés.[1]
¿Cuándo pueden comer manzana los bebés?
Las manzanas pueden introducirse tan pronto como tu bebé esté listo(a) para comenzar con alimentos sólidos, lo que generalmente ocurre alrededor de los 6 meses de edad, siempre y cuando se retiren las semillas, se corten de una manera apropiada para su edad y se cocinen hasta que estén blandas para reducir el riesgo de atragantamiento.
Las manzanas son una de las frutas más populares del mundo, y con razón. Esta fruta nutritiva crece bien en climas templados alrededor del mundo y se conserva por más tiempo que la mayoría de las frutas. La increíble biodiversidad de la manzana se remonta a Asia Central, donde la fruta silvestre crecía en regiones montañosas. A medida que se desarrollaron las rutas comerciales a lo largo del continente asiático, las manzanas llegaron a Europa y, con el tiempo, siguieron la colonización hacia las Américas.
¿Cómo se sirven las manzanas a los bebés?
Cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, y las sugerencias que ofrecemos sobre cómo cortar o preparar determinados alimentos son generalizaciones para una amplia audiencia.
6 meses +:
Cocina mitades de manzana (sin cáscara, corazón ni semillas) en agua hirviendo hasta que se puedan perforar fácilmente con un tenedor, o cocina las manzanas en el horno hasta que estén blandas. A partir de ahí, puedes ofrecer la mitad de manzana cocida y dejar que tu bebé la mordisquee. También puedes machacar manzanas cocidas para hacer compota de manzana y jugar con potenciadores de sabor agregando mantequilla o yogur para añadir grasa extra, aromáticos como jengibre y especias como cardamomo o canela. Si quieres servir manzana cruda a esta edad, hazlo de forma segura: ralla la manzana y sírvela en un tazón para que tu bebé pueda tomarla por sí mismo(a).
9 meses +:
A esta edad, sigue ofreciendo trozos de manzana cocida y considera servir la manzana cruda rallada o en rodajas delgadas, enteras o en medias lunas, con o sin cáscara. Busca que las rodajas tengan el grosor justo para que no se doblen cuando tu bebé las sostiene. Es común que tu bebé mastique la cáscara y luego la escupa, y aunque esto pueda parecer un desperdicio, familiarizarse con la cáscara puede ayudar a que más adelante acepte comer fruta con cáscara. La cáscara también ayuda a que la manzana se mantenga entera mientras tu bebé la mordisquea, y el acto de masticar y escupir la cáscara también ayuda a desarrollar las habilidades motoras orales. La rodaja entera de manzana es además una forma excelente para los niños(as) que tienden a llenarse demasiado la boca, ya que es casi imposible meter una rodaja completa de manzana en la boca. Si tu bebé da un bocado grande, dale un momento para que lo mastique y lo trague o lo escupa, sin meterle los dedos en la boca. Puedes ayudar colocando tu mano en la espalda de tu bebé e inclinándolo(a) suavemente hacia adelante para que la gravedad ayude a llevar el trozo de comida hacia la parte delantera de la boca y tu bebé pueda escupirlo con mayor facilidad. Esos momentos pueden dar miedo, pero son valiosas oportunidades de aprendizaje para que tu bebé descubra qué no es seguro tragar y practique escupir los alimentos.
18 meses +:
Cuando y si crees que tu niño(a) está listo(a) (mastica bien los alimentos y está dispuesto(a) a permanecer sentado(a) durante la comida), puedes intentar ofrecer manzanas enteras para practicar morder y masticar. Puedes elegir una variedad de manzana con una textura un poco más suave y menos crujiente. Ofrecer manzanas enteras puede ser más seguro que ofrecer manzanas cortadas en cuartos, gajos de manzana u otras secciones grandes de manzana cruda. Esto se debe a que incluso un bocado grande de una manzana entera suele producir un pedazo plano y más manejable, mientras que morder un gajo de manzana podría producir un pedazo puntiagudo, lo que representaría un mayor riesgo de atragantamiento. Antes de ofrecer una manzana entera, puedes minimizar el riesgo de atragantamiento retirando el corazón de la manzana para quitar el tallo y las semillas. Como alternativa, puedes retirar la manzana entera una vez que el niño(a) haya mordido la mayor parte de la fruta y se acerque a las semillas. Si el niño(a) tiene dificultad con la cáscara, simplemente pela la manzana, o pélala en “tiras” para que quede algo de cáscara como exposición. Como siempre, mantente al alcance durante la comida y evita ofrecer manzanas en cochecitos o asientos de auto.
24 meses +:
En algún momento después del segundo cumpleaños, la mayoría de los niños(as) pequeños(as) con desarrollo típico estarán listos(as) para secciones de manzana cruda, como manzanas cortadas en cuartos y gajos de manzana. Las secciones grandes de manzana pueden ser más riesgosas que una manzana entera, así que espera hasta observar que el niño(a) esté listo(a). El niño(a) debe estar tomando bocados de tamaño adecuado de manera constante, moviendo la comida hacia un lado de la boca y masticando bien. También debe poder sentarse con calma mientras come. Como siempre, mantente al alcance durante la comida y evita ofrecer manzanas en cochecitos o asientos de auto.
¿Son las manzanas un peligro de ahogamiento para los bebés?
Sí. La manzana cruda es firme, difícil de masticar y puede ser resbaladiza, cualidades que aumentan el riesgo de atragantamiento. Para reducir el riesgo, prepara y sirve la manzana de una manera apropiada para la edad, como se describe en la sección Cómo servir. Como siempre, asegúrate de crear un entorno seguro para comer y mantente al alcance de tu bebé durante las comidas.
Aprende las señales de atragantamiento y arcadas, y más sobre primeros auxilios para el atragantamiento en nuestras guías gratuitas, Rescate infantil y Rescate para niños(as) pequeños(as).
¿Son las manzanas un alérgeno común?
No. La manzana no se considera un alérgeno común, aunque se han reportado reacciones.[2] Las personas con síndrome de alergia oral (también llamado síndrome de alergia polen-alimento) pueden ser sensibles a la manzana, en particular quienes son alérgicas al polen de aliso, abedul y artemisa.[3] Las personas sensibles a otras frutas de la familia Rosaceae, como el albaricoque (damasco, chabacano), la almendra y la ciruela, pueden tener una experiencia similar con la manzana.[4] El síndrome de alergia oral suele provocar picazón o ardor de corta duración en la boca, y es poco probable que cause una reacción peligrosa. Pelar y cocinar la fruta puede reducir la reacción.[5] [6]
¿Son saludables las manzanas para los bebés?
Sí. Las manzanas aportan carbohidratos, fibra, agua, potasio, vitaminas B6 y C, y antioxidantes que ayudan a que tu bebé en crecimiento prospere. En conjunto, estos nutrientes ayudan a apoyar la energía de tu bebé para jugar y explorar, la función digestiva, la hidratación, el equilibrio de electrolitos, los procesos metabólicos, la absorción de hierro y la reparación y recuperación del cuerpo.[7]Asegúrate de evitar las semillas de manzana, ya que pueden ser tóxicas si se ingieren demasiadas a la vez.[8] [9]
¿Cuando pueden los bebés beber jugo o sidra de manzana?
Se pueden compartir pequeñas cantidades de jugo de manzana como bebida después de los 12 meses de edad. Dicho esto, puede ser beneficioso esperar hasta después del segundo cumpleaños de un niño(a) para ofrecer jugo y otras bebidas azucaradas con regularidad. Las investigaciones sugieren que la ingesta regular de jugo y otras bebidas dulces tiende a aumentar el riesgo de caries dentales y a ocupar espacio en la barriguita, lo que puede disminuir la motivación de un niño(a) para comer otros alimentos durante las comidas y puede afectar negativamente su crecimiento con el tiempo.[10] [11]
Sin embargo, las porciones ocasionales de jugo después del primer año de edad generalmente no son motivo de preocupación. Aprende más sobre cómo servir jugo a bebés y niños(as) pequeños(as).
Material de referencia
Altkorn R, Chen X, Milkovich S, et al. (2008). Fatal and non-fatal food injuries among children (aged 0-14 years). Int J Pediatr Otorhinolaryngol, 72(7):1041-1046. doi:10.1016/j.ijporl.2008.03.010. Retrieved July 16, 2021.
Tsiougkos, N., & Vovolis, V. (2013). Repeated anaphylactic episodes to orange and apple. European annals of allergy and clinical immunology, 45(3), 113–115. Retrieved April 1, 2021
Muluk, N. B., Cingi, C. (2018). Oral allergy syndrome. American journal of rhinology & allergy, 32(1), 27–30. DOI: 10.2500/ajra.2018.32.4489. Retrieved August 14, 2020
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