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Qué esperar de los niños pequeños en la mesa

Refusing favorites, fighting the high chair, eating less, saying "no" to everything—most toddler mealtime behavior is normal development, not defiance. Here's what to expect and how to stay calm at the table.

Actualizado 27 jul 202619 min de lectura
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Puntos clave

Expect your toddler to eat less—don't pressure them to eat more

Growth slows after the first birthday, so toddlers are less hungry and how much they eat can vary a lot from day to day. This is normal. Pressure, even in the form of praise for eating, can cause more picky eating over time, so trust your child's hunger and fullness cues.

The "difficult" behaviors are developmental, not defiance

Fear of new foods (neophobia), testing boundaries, big feelings with limited language, teething, and a still-developing ability to self-regulate all show up at the table. Understanding the "why" behind the behavior can help keep you calm at mealtimes.

Stick to the division of responsibility

You decide what food is offered, when, and how you show up to the meal; your toddler decides whether and how much to eat.

Justo cuando sientes que estableciste un buen ritmo con tu bebé... boom... cumple un año y llegan a un nuevo período de cambio. Un(a) bebé que podía estar sentado(a) pacientemente en la silla alta/trona y comiendo bien, de repente rechaza sus comidas favoritas, pelea a la hora de sentarse en su silla alta y sacude la cabeza para decir “NO” a todo.

Existen razones por las que los(as) niños(as) pequeños(as) hacen lo que hacen. Comprender el “por qué” del comportamiento de un(a) niño(a) pequeño(a) es clave para controlar nuestras emociones y mantener la calma en la mesa.

El hambre y el crecimiento disminuyen

Es común que los(as) niños(as) pequeños(as) coman menos que cuando eran bebés. El ritmo de crecimiento es más lento durante la etapa de la niñez temprana que durante el primer año de vida, lo que significa que crecen menos rápido. Los(as) niños(as) pequeños(as) también son más eficientes para comer y beber en comparación a los(as) bebés. Todo eso, combinado, suele resultar en un(a) niño(a) que tiene menos hambre y menos motivación para probar alimentos nuevos. Los(as) niños(as) pequeños(as) también están ocupados(as) practicando nuevas habilidades como caminar, correr y saltar, y tienen períodos de atención más cortos para participar en comidas tranquilas.

A medida que el ritmo de crecimiento de un(a) niño(a) pequeño(a) se ralentiza, puede haber días en los parezca que tu niño(a) no come prácticamente nada, seguidos de días en los que come más que las personas adultas de la casa. Todo esto es normal. Intenta no enfocarte en cuánto consume el/la niño a diario, sino en cuánto come a lo largo de una semana. La mayoría de los(as) niños(as) pequeños(as) sanos(as) no se morirán de hambre si creas un ambiente de comidas sin presión.

Muchos padres y madres comienzan a preocuparse durante esta etapa de desaceleración del crecimiento y el hambre y comienzan a presionar al/a niño(a) para que coma más o menos. No caigas en esta trampa. Está bien documentado que la presión, incluso elogiar a un niño por comer, lo cual puede considerarse una forma de presión positiva, aumenta el riesgo de la alimentación quisquillosa severa.[1] [2] [3][4] Casi todos(as) los(as) niños(as) tienen la capacidad innata de regular su apetito desde el momento en que nacen. Confía en ellos(as) para hacerlo. Cualquier estímulo, empujoncito, recordatorio, presión, soborno o alimentación forzada será contraproducente y probablemente conducirá a una alimentación más selectiva e incluso a un desorden alimenticio.

 Si bien puedes pensar que necesitas motivar a tu hijo(a) o "hacer" que coma, estos intentos, aunque a veces son efectivos a corto plazo, casi siempre tienen consecuencias negativas a largo plazo. Si debes "hacer" que tu hijo(a) coma lo suficiente para crecer o aumentar de peso, esto sugiere un problema mayor y puede ser que sea necesaria una evaluación por parte del/a proveedor(a) de salud de su hijo.

Si no estás seguro(a) de qué alimentos y nutrientes ofrecerle a tu niño(a) pequeño(a) a esta edad, consulta nuestraHoja de referencia de nutrientes para niños(as) pequeños(as) para tener una guía rápida.

La neofobia en la niñez temprana

La niñez temprana presenta una nueva fase de alimentación selectiva llamada neofobia, el miedo a las cosas nuevas. Esta fase hace que los(as) niños(as) pequeños(as) estén menos dispuestos(as) a probar nuevos alimentos. La neofobia generalmente comienza en la niñez temprana,[5] [6] a menudo alrededor de los 18 a 24 meses de edad. Los(as) niños(as) pequeños(as) que están pasando por la etapa de la neofobia podrían haber explorado nuevos alimentos con emoción en el pasado y de repente volverse escépticos(as) y vacilantes(as).

Algunos antropólogos creen que la neofobia alimentaria está conectada al ADN de los(as) niños(as) pequeños(as). Sugieren que la neofobia era una sabia respuesta protectora, haciendo que un(a) niño(a) fuera menos propenso(a) a llevarse un objeto venenoso a la boca si se alejaba de su cuidador(a). Independientemente de sus orígenes, la neofobia es real y puede ser frustrante. Debes saber que tu niño(a) pequeño(a) no está tratando de ser difícil cuando rechaza la comida y simplemente está programado(a) para resistirse a ella.

Si tienes problemas con el rechazo de alimentos, consulta nuestra guía acerca de  Cómo manejar el rechazo de alimentos en los niños pequeños, así como nuestra guía sobreEstrategias para interesar a los niños pequeños en probar nuevos alimentos. Nuestro curso virtual Niños pequeños a la mesa también puede serte útil para el rechazo de alimentos y para involucrar al/a niño(a) en la exploración de alimentos nuevos.

Preferencias alimentarias 

La niñez temprana es un momento en la que los niños perfeccionan su memoria y las preferencias o ideas que tienen acerca de cuáles alimentos y sabores les gustan y cuáles no. Mientras que un(a) bebé probablemente probará cualquier alimento que le pongas enfrente, un(a) niño(a) pequeño(a) ya sabe que le gustan ciertos alimentos más que otros. Los(as) niños(as) pequeños(as) ahora tienen la capacidad de recordar dónde encontrar sus alimentos preferidos, por lo que es posible que encuentres a un(a) niño(a) señalando a un armario con snacks o tocando la puerta del refrigerador, pidiendo sus alimentos favoritos.

 No permitas que este período de selectividad y preferencias dicte el menú y no ofrezcas sus comidas favoritas para evitar rabietas. Hacer esto es una vía rápida hacia la alimentación quisquillosa y sólo reforzará la selectividad. Es tu trabajo comprar alimentos nutritivos, establecer el menú y ofrecerle al/a niño(a) una variedad de alimentos para elegir. Es trabajo del/a niño(a) decidir si quiere comerlo y cuánto.

Dentición… vienen los grandes

Junto con los caninos y los incisivos laterales, en los primeros años de vida también brotan dos grandes conjuntos de molares. Los molares primarios probablemente brotarán entre los 13 y 19 meses de edad y los molares secundarios entre los 23 y 33 meses de edad. A los 27 meses, todos los dientes deciduos deberían de haber brotado.[7] Estos molares grandes son famosos por ser lentos en salir y causan mucho babeo, dolor e incomodidad. De la misma manera que un(a) bebé o una persona adulta pierde el interés en comer cuando no se siente bien, los(as) niños(as) pequeños(as) responden de manera similar cuando están enfermos(as) o se sienten incómodos(as).

Es común que los(as) niños(as) pequeños(as) que están pasando por el proceso de dentición rechacen alimentos nuevos, alimentos familiares y/o alimentos preferidos. Ofrécele consuelo, un poco de flexibilidad y empatía, al mismo tiempo que tratas de mantener una rutina normal a la hora de comer, incluso si el/la niño no quiere nada de la comida que se le ofrece. Si el/la bebé todavía está amamantando o bebiendo biberones, no es raro ver un aumento en las tomas de leche mientras come o rechaza los alimentos de la mesa. Vuelvan a la rutina normal a la hora de comer después de que pasen el intenso dolor y la incomodidad que causa la dentición.

Retando los límites

Los(as) niños(as) pequeños(as) experimentan un fuerte impulso de desarrollo que involucra querer poner a prueba los límites y querer tener el control, dos factores que contribuyen a la alimentación selectiva. Prepárate para expresiones de emociones grandes, llanto y berrinches/rabietas, y espera que tu hijo(a) ponga a prueba tus límites.

Poner a prueba los límites es normal y natural, pero no debes permitir comportamientos peligrosos o no razonables; a pesar de que constantemente los reten, los(as) niños(as) pequeños(as) necesitan límites para sentirse seguros(as). Deja que estos momentos sean una oportunidad para asegurarle que puedes manejar sus emociones grandes y que está seguro(a) contigo. Tener emociones grandes y empujar los límites no equivalen a un "niño travieso". Estas son etapas apropiadas de desarrollo cerebral que son parte de su crecimiento y son normales y esperadas.

Si tienes problemas con el comportamiento en la mesa, lee nuestra guía acerca de Cómo detener los comportamientos no deseados a la hora de comer. Nuestro curso virtual, Niños pequeños en la mesa, también es una herramienta útil para manejar el rechazo a los alimentos e involucrar a tu hijo(a) en la exploración de nuevos alimentos.

Ideas muy grandes, lenguaje limitado

Imagina que tienes una gran idea, pero no tienes palabras para describirla, o tienes sed pero no sabes cómo pedir agua: esto es el día a día de un(a) niño(a) pequeño(a) y es increíblemente frustrante para él/ella. Debido a su falta de habilidades de lenguaje, un(a) niño(a) pequeño(a) a menudo se comunica a través de gruñidos, señalando, golpeando, gritando, tirando, meciendo, llorando o haciendo berrinches. Es frustrante tener ideas, sentimientos y necesidades grandes pero un lenguaje limitado para expresarlos. Además, tu niño(a) pequeño(a) tiene una capacidad limitada para comprender todas las palabras que se le dicen. Incluso para los(as) niños(as) pequeños(as) con habilidades de lenguaje receptivo y expresivo muy desarrolladas, es común que haya malentendidos y frustración, especialmente cuando tienen hambre.

Mantén un horario de alimentación constante, de modo que las horas de las comidas sean predecibles para evitar que el/la niño(a) tenga demasiada hambre y esté irritable. Recuerda responder con empatía cuando el/la niño(a) tenga grandes emociones o se sienta frustrado(a) por sus habilidades lingüísticas limitadas.  

Autorregulación y habilidades de función ejecutiva

El cerebro de tu niño(a) pequeño(a) aún no está completamente desarrollado y todavía está aprendiendo a controlarse a sí mismo(a) y a su cuerpo. Un(a) niño(a) pequeño(a) puede explotar por algo pequeño, cambiar repentinamente de opinión o reaccionar muy fuerte ante la decepción o no salirse con la suya.

Los circuitos cerebrales de un(a) niño(a) pequeño(a) simplemente no están refinados todavía, y tienden a depender de su cerebro reactivo que los envía inmediatamente a un modo de pelear, huir o congelarse. Un(a) niño(a) pequeño(a) no tiene la experiencia de vida, la regulación o las habilidades de resolución de problemas para saber cómo pensar con anticipación y actuar durante situaciones desafiantes o cuando tiene emociones fuertes.

Como adulto(a), entiendes las expectativas y las señales del ambiente. Tienes una mayor capacidad para manejar el estrés, las frustraciones y las decepciones. También puedes identificar los momentos en que tu capacidad para enfrentar los desafíos es limitada, como los momentos en los que no te sientes bien, o te sientes cansado(a), estresado(a), agotado(a) o distraído(a). Tu corteza prefrontal completamente desarrollada ayuda con esto. Tu niño(a) pequeño(a), por otro lado, no tiene este lujo. Cuando sucede algo, o tienen la sensación de que no pueden explicarse o no entienden lo que se les dice, reaccionan con acciones que pueden descarrilar rápidamente una comida.

En momentos cuando un(a) niño(a) pequeño(a) está desregulado(a), puede ser útil replantear el momento de una situación de “no quiere” a una situación de “no puede”. Acuñado por los Drs. Tina Bryson y Dan Siegel, esta estrategia te permite reevaluar el momento y decir: "Mi hijo(a) no puede quedarse quieto(a) en este momento", en lugar de "Mi hijo(a) no quiere quedarse quieto(a) en este momento".

Si tienes problemas con comportamientos no deseados en la mesa, lee nuestra guía acerca de Cómo detener los comportamientos no deseados a la hora de comer. Nuestro curso virtual, Niños pequeños en la mesa, también es una herramienta útil para manejar el rechazo a los alimentos e involucrar a tu hijo(a) en la exploración de nuevos alimentos. 

Un mundo de “NO”

Los(as) niños(as) pequeños(as) están programados(as) para explorar, pero escuchan “¡NO!” docenas o cientos de veces al día. Escuchar “no” constantemente puede conducir a una baja tolerancia a la frustración y a respuestas emocionales ilícitas muy intensas, incluidas las rabietas.

Recuerda, en estos momentos, el/la niño(a) no está tratando de meterse en problemas o sacarte de quicio. Está haciendo exactamente lo que su cerebro no desarrollado sabe hacer. Practica tener mucha paciencia y espera que necesite mucho apoyo y direcciones durante esta etapa. Siempre que sea posible, intenta terminar el “no” con un “sí”, por ejemplo, “No puedes comer helado hoy, pero podemos tratar de ponerlo en el menú mañana”, lo que probablemente ayude a mantener la calma. También asegúrate de dar momentos de "sí" durante el día.

Si bien algunas situaciones requerirán inequívocamente un gran "¡NO!", otras situaciones se pueden evitar con un poco de previsión y preparación. Por ejemplo, ofrece dos opciones distintas de vegetales a la hora de la comida en lugar de solo servir un vegetal. Busca formas de dejar que el/la niño(a) elija, lo que lo/la ayudará a sentirse empoderado(a) y en control en un mundo de “No”.

Preguntas frecuentes

It depends. Most experts suggest starting weaning off the bottle between 12 and 18 months and being fully off by around age 2, since prolonged bottle use can crowd out solid foods and affect dental health. Transitioning to an open or straw cup is the goal. Formula is designed to meet your baby's needs through the first year, so after 12 months most healthy toddlers no longer need it and can switch to whole cow's milk or a suitable alternative as a drink unless your provider advises otherwise for a specific medical reason. Nursing, on the other hand, has no required stop date: major health organizations encourage breastfeeding through age 2 and beyond, for as long as you and your child both want to continue. If nursing starts to interfere with eating table foods, some gentle boundaries around timing can help—see our Weaning Guide for a detailed plan. 

Meat is a challenging texture, even for toddlers with more advanced eating skills. It’s not uncommon for toddlers to spit out meat because it's harder to chew.

  • Consider offering meat early in the day—breakfast or lunch—when the child has more endurance.

  • Try cutting the meat small or shredding it, and consider serving alongside big pieces like a bone-in pork chop for biting and tearing practice. Optionally, consider cooking meat so it softens quite a bit, like stewed or braised.

  • Allow spitting. While it may look gross or feel rude, toddlers are still learning to chew effectively, and spitting out a piece of partially chewed meat is safer than trying to swallow it before it’s ready. This means that the ability to spit out food when needed is an important skill as they slowly build their endurance for foods that are more challenging to chew. With enough practice, you’ll see less spitting as they get better at chewing.

  • Finally, consider some meals where meat is the centerpiece and other options are limited to allow for hunger motivation to drive the toddler to do the hard work of chewing the meat. 

Weaning tables or low-rise tables made specifically for toddlers can be a great way to build independence, provide a safe place for a child to sit for play activities, and serve as an age-appropriate place for meals for kids older than 18-24 months who understand basic safety rules (i.e., food stays at the table.) While weaning tables are suitable and can be safe, they can also prevent valuable modeling that happens at the family table; consider reserving toddler tables for snack time and keep primary meals at the family table. Opportunities to sit independently during the day may be enough for a climbing or wiggly toddler to sit happily in their seat for family mealtimes. Check out our High Chair Transitions guide for more in-depth guidance.

This is a challenging but common occurrence with toddlers who continue to breast feed. Your child has had more than a year to practice nursing—it's a fast, efficient way to fill their belly, requires minimal work, and is a quiet, calming bonding activity in a busy toddler world. Chewing and swallowing, on the other hand, are still developing skills requiring work and patience.

We are firm supporters of continued nursing for as long as the child and parent desire, but some gentle boundaries may be needed if nursing interferes with eating nourishing table foods, which are important for healthy growth and development. These boundaries will look different for each family, but if your toddler is refusing meals and then choosing to nurse, it may be important to set times of day when the breast isn't available so the child learns to use table food to fill the belly.

See our Weaning Guide for detailed plans for managing these types of situations. 

Most toddlers go through a normal phase of neophobia (fear of new foods), slower growth with less hunger, and a strong drive to test boundaries, which together can cause new refusals that look a lot like picky eating. But this tends to just be toddler selectivity, and it's best not to treat it like true picky eating, since those strategies can actually prolong and worsen it. True picky eating goes a step further and tends to stem from underlying issues like anxiety around food, sensory processing, or developmental delay. Those children need slow, consistent challenges paired with extra accommodation and support to tolerate mealtimes—a level of support that's not necessary for most toddlers. See Toddler Selectivity vs Picky Eating for more.

Material de referencia

Mehta, R.J. et al. (2014). An exploratory study of associations between Australian-Indian mothers' use of controlling feeding practices, concerns and perceptions of children's weight and children's picky eating. Nutrition & Dietetics, 71, 28-34.
Moroshko, I. & Brennan, L. (2013). Maternal controlling feeding behaviours and child eating in preschool-aged children. Nutrition & Dietetics, 70, 49-53.
Cardona Cano, S., et al (2015). Picky eating. Current Opinion in Psychiatry 28(6), 448-454 doi: 10.1097/YCO.0000000000000194.
4. Does parenting affect children's eating and weight status?