Qué hacer cuando mi bebé rechaza la comida

No es raro enfrentar desafíos al hacer la transición de alimentar a un(a) bebé purés con cuchara a dejar que se alimente solo(a) con bocados.

¿Ya comenzó tu bebé o niño(a) pequeño(a) a decir “no” a la comida? ¿No? Solo espera.

Alrededor de los 15 meses, mi hija, Adie, desarrolló un fuerte reflejo de “no”. De hecho, decía que no hasta a la comida que si quería, diciendo que no con la cabeza mientras pedía más.

Quiero recalcar este pequeño y entretenido hito del desarrollo, que pasa en parte, por el desarrollo del lenguaje, en parte, por el desarrollo de la autonomía, porque la forma en la que respondes cuando tu bebé rechaza la comida puede definir el rumbo de los siguientes años. 

Hablamos mucho sobre la alimentación quisquillosa porque es algo más y más común (tenemos este curso con más detalles), pero en este corto artículo quiero dejarte con esta cápsula de información que puede serte de mucha ayuda:

FINGE INDIFERENCIA. 

Cuando tu bebé rechace la comida o trate de sacarte de quicio empujándola o diciendo que no, mantente firme. No importa si tiene 9 meses o 5 años. De igual manera, tampoco recompenses a tu hijo(a) por comer. Intenta eliminar toda presión y emoción de la mesa. En otras palabras, ACTÚA COMO QUE NO TE IMPORTA. 

Nuestros(as) hijos(as) quieren complacernos, aun cuando son muy pequeños(as). Tu trabajo cuando se trata de la comida es ofrecer opciones saludables para que tu bebé elija. El trabajo de tu bebé es decidir qué comer (o si comer). Y depende de ti asegurarte de que la hora de la comida no se convierta en un campo de batalla. Porque déjame decirte por experiencia: si tratas de controlar cuánto come tu hijo(a), puedes ganar una batalla aquí y allá, pero vas a perder la guerra. 

Una vez que la alimentación quisquillosa echa raíces, puede ser difícil revertirla rápidamente y puede ser una experiencia difícil para toda la familia. Pon una nota en el refrigerador como recordatorio. Y la próxima vez que tu bebé empuje el plato y diga “¡no!” da un respiro, pon tu mejor sonrisa y di: “Está bien, cariño. Lo dejo aquí por si cambias de opinión. 

xo Jenny

Return to Blog